La plaça del Consell General ha sido, un año más, el escenario de la recepción de la Flama del Canigó, desde donde se ha distribuido a todas las parroquias para encender las fogatas en todo el país.
Este año, los encargados de llevar la flama hasta la plaza han sido los jóvenes de la Comisión de Festes del Roser de Ordino, parroquia que toma el relevo de Encamp. Como curiosidad, la flama ha sido transportada hasta Andorra la Vella en tractor.
La tradición resurgida
El síndic general, Carles Ensenyat, durante su discurso de recepción de la Flama del Canigó, destacó cómo ha revivido una tradición que, a mediados del siglo XX, estuvo a punto de caer en el olvido. Este año, sin embargo, será el segundo en que las fallas rodarán por todo el país. Ensenyat subrayó que “esta vitalidad colectiva es lo que nos llevó a ser reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO”.
Finalmente, agradeció a todos los fallaires y voluntarios, afirmando que “ustedes son los guardianes de un legado que ha pasado del olvido a la máxima esplendor”.
El relevo de los fallaires
Además, durante el acto también se llevó a cabo el relevo del fallaire mayor y del fallaire menor. El ordinenc Ferran Mata entregó el cargo de fallaire mayor a Eduard Vergara, de los Fallaires de la Massana.






