El català, clave en la identidad andorrana y su administración

El uso del catalán en la administración pública andorrana es fundamental para la identidad institucional y el respeto de los derechos ciudadanos. Esta lengua, como única oficial del país, promueve la cohesión social y la integración lingüística en un contexto demográfico diverso. Además, se enfatiza la importancia de utilizar el catalán tanto en la atención al público como internamente.
Retrato de Mireia Ros, afiliada de Concòrdia, en un artículo de opinión.
Mireia Ros, afiliada de Concòrdia, reflexiona sobre el uso del català.

El català, de portes enfora… i de portes endins

L’ús del català a l’administració pública no és només una qüestió formal, sinó una expressió directa de la identitat institucional i del respecte als drets de la ciutadania. El català, como lengua propia de Andorra y única lengua oficial del Estado, se convierte en un elemento central de la dinámica institucional y un pilar de cohesión social.

La diversidad y el papel de la administración

La realidad demográfica de Andorra es plural. Una mayoría de la población no es nacional andorrana, sino que procede, principalmente, de los estados vecinos: especialmente de España, y de Francia y Portugal. Esta diversidad significa riqueza cultural, pero también plantea retos. En este contexto, la administración pública tiene un papel clave como motor de integración lingüística. Cuando una persona llega al Principado y observa que la administración se comunica en català, identifica claramente cuál es la lengua propia del país y percibe que su aprendizaje es útil para participar plenamente en la vida colectiva.

Las instituciones públicas, desde el Gobierno hasta los comunes, tienen la responsabilidad de garantizar que el català sea la lengua habitual de comunicación interna y, sobre todo, de atención a la ciudadanía. Esto no es una opción ideológica, sino una obligación institucional coherente con la legislación vigente. No se trata de excluir otras lenguas, especialmente en una sociedad diversa como la nuestra, sino de asegurar que cualquier persona pueda comunicarse en català con la administración con plena normalidad.

Coherencia y uso del català en todos los ámbitos

Dicha coherencia no debe limitarse a la atención al público y a la documentación oficial. Es igualmente importante que, internamente, los trabajadores de la administración pública hagan un uso habitual del català en reuniones de trabajo y en interacciones cotidianas entre compañeros. Esto no debe verse como una imposición rígida, sino como un gesto de compromiso con las funciones que se desarrollan. No se puede defender públicamente una lengua y relegarla en privado, ya que el mensaje que se proyecta resulta contradictorio.

Es fundamental crear las condiciones para que el català sea la lengua habitual y compartida en el entorno laboral, facilitando los recursos necesarios para que todos puedan hablar y utilizarla con confianza. Esta reflexión se puede extrapolar al sector privado. Si el català está presente de forma natural en todos estos espacios, se refuerza su centralidad como única lengua propia y se facilita que todos puedan hablarla, contribuyendo así a su consolidación.

Exigencias y pedagogía en el uso del català

En caso contrario, corremos el riesgo de que se convierta en una lengua estrictamente administrativa e institucional. En un país pequeño como el nuestro, donde los equilibrios lingüísticos son especialmente frágiles, cualquier cambio de hábitos puede tener consecuencias profundas. Por lo tanto, es necesario combinar exigencia y pedagogía. Exigencia en la formación y acreditación lingüística del personal de la administración pública, para que el conocimiento del català sea real y efectivo, y no meramente formal. Y pedagogía para entender que el uso del català, tanto públicamente como internamente, es un acto de coherencia y responsabilidad colectiva.

La vitalidad de una lengua no se mide solo por las leyes que la protegen, sino por la normalidad con la que se vive y se utiliza cada día.

Mireia Ros, afiliada de Concòrdia