Estrategias de inversión: del Venture Capital al Growth

El artículo explora las estrategias de inversión en empresas privadas, destacando la diferenciación entre Venture Capital y Private Equity. Se centra en el Growth, que apoya a empresas consolidadas en su expansión, ofreciendo capital y experiencia para potenciar su crecimiento y competitividad, antes de que puedan ser atractivas para inversiones de Private Equity tradicionales.
Retrato de un profesional en traje, enfocado en inversiones
Un profesional discute estrategias de inversión en el ámbito del Growth.

En el ámbito de la inversión en empresas privadas, existen dos grandes categorías: el Venture Capital, que financia compañías en sus etapas más iniciales, y el Private Equity tradicional o buyout, que consiste en la adquisición de una empresa, generalmente con participación mayoritaria, con el objetivo de aumentar su valoración y venderla posteriormente a un precio superior. En este contexto, se invierte en empresas consolidadas y con un EBITDA positivo, que es un indicador financiero que mide las ganancias de un negocio sin restar intereses, impuestos, depreciación ni amortización.

Sin embargo, entre estas dos modalidades existe una estrategia con identidad propia: el Growth. Esta estrategia se enfoca en invertir en empresas que han superado las fases más inciertas, es decir, aquellas que han demostrado que su producto o servicio tiene demanda, generan ingresos de manera recurrente y cuentan con un modelo de negocio validado.

Características del Growth

El principal desafío para los fondos que invierten en estas empresas es acelerar su crecimiento. Para ello, el capital aportado por los fondos de Growth se destina normalmente a acceder a nuevos mercados, desarrollar nuevos productos, ampliar equipos, realizar adquisiciones estratégicas o impulsar la expansión internacional. Esta inversión no busca rescatar empresas en dificultades, sino acompañar negocios con un alto potencial que requieren recursos para dar su siguiente gran paso.

Este tipo de inversión suele realizarse con un uso más limitado de endeudamiento en comparación con las operaciones tradicionales de buyout. Además, los fondos de Growth a menudo adquieren participaciones minoritarias, lo que permite a los fundadores y equipos directivos mantener un papel relevante en la gestión de la compañía. En términos de riesgo, el Growth generalmente presenta un riesgo inferior al Venture Capital, ya que las empresas en fase de Growth están más consolidadas y, por lo tanto, financieramente son más sólidas.

El potencial del Growth

Un aspecto positivo de esta estrategia es que, además de ofrecer un riesgo más moderado, proporciona un potencial de crecimiento significativo, lo que crea un equilibrio atractivo entre riesgo y rentabilidad. Al igual que en el Venture Capital y el Private Equity, la mayoría de los fondos Growth no solo aportan capital, sino también su experiencia en estrategia, gobernanza corporativa, captación de talento, internacionalización o financiamiento. De este modo, ofrecen a la empresa un alto potencial de crecimiento y competitividad, ayudando a que se convierta en un referente en su sector.

A medida que las compañías maduran y evolucionan positivamente, especialmente en términos de consolidación financiera, comienzan a ser candidatas para ser invertidas por fondos de Private Equity tradicional. En esta etapa, los fondos buscan generar valor a través de mejoras operativas, profesionalización de procesos, crecimiento orgánico o adquisiciones. Posteriormente, la inversión puede materializarse mediante la venta a otro fondo, a una compañía industrial o, en ciertos casos, a través de una salida a bolsa.

Artículo publicado en el Diari d’Andorra.