El Ministeri de Cultura, Joventut i Esports ha presentado un proyecto innovador en el Santuari Basílica de Nostra Senyora de Meritxell, coincidiendo con la celebración del Dia de Meritxell. Esta actualización del sistema de campanas ha permitido modernizar el campanar y ampliar su identidad sonora.
La iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración del Comú de Canillo y ha incluido la instalación de cuatro campanas nuevas, la integración de cinco campanas existentes, así como la renovación de los electromalls y del sistema de control electrónico. Esta modernización permitirá interpretar automáticamente diversas melodías y toques relacionados con las principales celebraciones del Santuari.
Un campanar renovado
El resultado de este proyecto es un campanar más versátil y fiable, que respeta el patrimonio cultural y musical del lugar. La ministra Mònica Bonell destacó durante la presentación la importancia de las campanas como uno de los elementos más emblemáticos del Santuari.
La complejidad del proyecto fue notable, según Edgar Oto, técnico de museos y monumentos, quien explicó que fue necesario intervenir sobre un conjunto patrimonial existente y armonizar campanas de diferentes épocas y características acústicas, asegurando que todas funcionaran como un único instrumento.
Inauguración del Via Crucis
En el mismo evento, se inauguró un Via Crucis en el camino verde entre Meritxell y Prats. Esta instalación, que comienza en la parte trasera del Santuari y concluye en la cruz de Carlemany, busca completar la experiencia de visita, integrando los aspectos religiosos, artísticos y la naturaleza que rodea al Santuari.
La instalación del Via Crucis es un homenaje a mossèn Ramon y a los miles de fieles que visitan el Santuari, que es el monumento más visitado del país, con más de 25.000 visitantes solo este verano. Este camino, que representa la Pasión de Cristo, está compuesto por 14 estaciones, cada una acompañada de un versículo bíblico.
Obra de arte inspirada en la tradición
El relato del Via Crucis ha servido de inspiración para el artista andorrano Martin Blanco, quien ha creado una obra con un estilo claro y limpio, influenciado por Caravaggio y el arte barroco. En algunas estaciones, se representa a mossèn Ramon con el tradicional pañuelo de la casa de colonias, rindiendo un homenaje sincero a su legado.




