Los datos de 2024 del Observatorio de la Infancia indican que el 16% de los adolescentes de entre 13 y 18 años presenta síntomas moderados o graves de depresión y que el 10% tiene ideas suicidas. Estas cifras centraron el taller Una mena d’estat d’ànim anomenat depressió, organizado por Creand Fundació con la colaboración de la Escola de Famílies de l’Ampaea.
La sesión buscó profundizar en la comprensión de la depresión durante la adolescencia, sus causas y las herramientas de prevención y acompañamiento desde el entorno familiar y educativo. Intervino Jordi Royo, psicólogo especialista en psicología clínica, trastornos de conducta y patología dual en el ámbito infantojuvenil, además de cofundador y director clínico de Amalgama7.
Pantallas y señales de alerta
Royo señaló el uso de pantallas como uno de los factores relacionados con el aumento de la depresión. Explicó que pasar muchas horas frente a ellas o utilizarlas de forma inadecuada puede exponer a los jóvenes a imágenes que parecen rozar la perfección y favorecer las comparaciones. También indicó que algunos adolescentes que se sienten deprimidos recurren a las pantallas como refugio.
El especialista afirmó que la depresión siempre ha existido, pero que ha cambiado la proporción de jóvenes afectados, y destacó que el volumen de chicas es superior al de chicos. Entre las señales que pueden alertar a familiares y docentes mencionó los cambios en el sueño, la pérdida del apetito, la desmotivación y la irritabilidad.
La importancia de escuchar
Durante el taller, Royo planteó cómo conversar con un hijo o una hija ante posibles síntomas depresivos. Recomendó escuchar más que hablar y evitar respuestas que puedan restar importancia a lo que siente el joven.
El psicólogo aconsejó que los adolescentes perciban la cercanía de sus padres y que estos escuchen con humildad, sin apresurarse a ofrecer respuestas, fórmulas hechas o recetas.





