Finalizan los trabajos de restauración de los murales de la Casa de la Vall

La restauración de las pintures murales en la sala de Passos Perduts de la Casa de la Vall está casi finalizada. Esta intervención incluye la recuperación de colores y detalles, así como la unificación de los murales, buscando que el relato visual sea claro. Se han realizado ajustes tanto estéticos como técnicos para mejorar su conservación y visibilidad.
Grupo de personas observando murales restaurados en la Casa de la Vall
Finalizan los trabajos de restauración de los murales en la Casa de la Vall.

La restauración de las pinturas murales que adornan la sala de Passos Perduts de la Casa de la Vall se encuentra en su fase final. En esta segunda etapa de intervención, se ha llevado a cabo un trabajo más exhaustivo, enfocándose en la recuperación de los colores y detalles, así como en la unificación de los murales.

La primera fase de esta labor se realizó en julio del año pasado, cuando se procedió a la limpieza y protección de las pinturas para facilitar las obras en el interior de la Casa de la Vall.

Objetivo de la intervención

El objetivo de esta intervención, según ha señalado Eudald Guillamet, supervisor de la restauración, es unificar todas las pinturas para que el relato que presentan sea fácilmente comprensible. Para lograrlo, se han completado las restauraciones anteriores sin eliminarlas, resaltando los detalles sin intentar recuperar la obra original.

La restauradora Mireia Garcia ha explicado que se han realizado intervenciones en dos aspectos principales. Por un lado, en el ámbito estético, se han llevado a cabo retoques cromáticos debido a la pérdida de policromía de las pinturas, lo que generaba una notable distorsión visual. Se han recuperado los colores mediante una pintura específica para restauraciones, que es muy estable a lo largo del tiempo y permite mantener la intensidad, pero es reversible.

Actuaciones en las pinturas

Por otro lado, se han ejecutado actuaciones “no estéticas”, centradas en corregir métodos utilizados en restauraciones anteriores que dificultaban la observación de las pinturas o cubrían desperfectos. En algunas ocasiones, se habían aplicado vernices innecesarios para proteger las obras, dado que se encuentran en el interior, lo que provocaba un brillo que complicaba su visualización. Además, los murales habían estado ubicados durante muchos años en el despacho del síndic, lo que los hacía más accesibles y provocaba daños que han requerido atención.

Las pinturas murales de la Casa de la Vall representan el ciclo de la pasión de Cristo. Originalmente, decoraban la habitación del obispo, que actualmente es el despacho del síndic, y fueron pintadas alrededor del año 1600 por Miquel Orcau, destacando que una de las obras fue realizada por el Mestre Çanou.

Un conjunto único en Andorra

El ciclo incluye escenas como la Oración en el huerto de Getsemaní, la Captura, la Flagelación, la Coronación de espinas, la Caída del Calvario, la Crucifixión y la Piedad. Los murales fueron trasladados a la sala de Passos Perduts en 1955 y la última intervención se llevó a cabo en la década de 1960. Este conjunto pictórico es considerado único en Andorra, principalmente porque se encuentra dentro de una casa y no en una iglesia, como es habitual en murales de esta naturaleza.