El territorio, los paisajes y el patrimonio natural son elementos fundamentales de la identidad de Andorra. Con el objetivo de preservar este legado y proyectarlo a nivel internacional, el Gobierno ha respaldado la presentación oficial de la candidatura de Andorra como Reserva de la Biosfera ante la UNESCO. Esta iniciativa nacional resalta el compromiso del país con la sostenibilidad, la conservación del patrimonio y la gestión responsable del territorio.
La integración de Andorra en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera del programa Hombre y Biosfera (MAB) de la UNESCO permitiría reconocer un modelo que promueve el equilibrio entre la conservación de los valores naturales y culturales, el desarrollo sostenible y la investigación.
Compromiso con la conservación
La candidatura se enmarca dentro de la estrategia del Gobierno para reforzar la protección y valoración del patrimonio natural de Andorra. Esta acción continúa iniciativas previas, como la creación del primer Parque Natural Nacional en el país y la colaboración con el Comú de Encamp para desarrollar un nuevo parque natural comunal en el circ dels Pessons, con el fin de avanzar hacia la protección del 30% del territorio nacional, fusionando la conservación de la biodiversidad con el desarrollo sostenible.
El proyecto destaca algunos de los principales activos naturales y patrimoniales de Andorra, como los parques naturales de Sorteny y del Comapedrosa, la Vall del Madriu-Perafita-Claror, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, así como el conjunto de paisajes que configuran la identidad ambiental y cultural del país. Para el Gobierno, esta candidatura representa una oportunidad para fortalecer el posicionamiento internacional del Principado como un referente en sostenibilidad, calidad de vida y gestión responsable de los recursos naturales.
Un proyecto de país
El alcance de la reserva incluiría la totalidad del territorio andorrano, estructurado en zonas núcleo que corresponden a los parques naturales, una zona tampón que favorece la conectividad ecológica y una zona de transición que abarca los núcleos habitados y las actividades económicas del país. Esta propuesta, resultado del trabajo conjunto de instituciones, agentes económicos y sociales, así como centros de investigación, consolida su carácter transversal como un verdadero proyecto de país.
La gobernanza del proyecto se plantea como un marco de cooperación entre administraciones, sectores económicos, comunidad científica y sociedad civil. El Gobierno subraya que no implica la creación de una nueva administración ni modifica las competencias de las instituciones existentes, sino que refuerza la coordinación y colaboración entre los diferentes actores del país.
Para alcanzar estos objetivos, se definirá un plan de acción compartido que permita impulsar acciones de conservación, desarrollo sostenible y sensibilización ambiental, aprovechando principalmente los recursos y estructuras ya existentes.





