
Creand Fundació ha dado inicio este lunes al primero de tres talleres dirigidos a madres, padres y adolescentes, con el propósito de ofrecer herramientas a las familias para enfrentar las problemáticas más comunes que afectan a los jóvenes. La primera sesión se ha centrado en la ansiedad adolescente y ha contado con la participación del psicólogo y cofundador de Amalgama 7, Jordi Royo, quien ha analizado las inquietudes más frecuentes entre los adolescentes y el papel crucial que deben desempeñar las familias para detectar conductas de riesgo y mejorar la comunicación con sus hijos.
A través de encuestas realizadas a los padres de la AMPA de la escuela andorrana, se han recopilado preocupaciones para estructurar diversas sesiones formativas dirigidas a las familias. Esta primera jornada ha abordado la ansiedad y cómo distinguir entre una ansiedad adaptativa y una patológica.
La importancia de la ansiedad positiva
Royo enfatizó que “no toda la ansiedad es negativa” y defendió la existencia de una forma de ansiedad que puede ser positiva, actuando como “una pequeña luz de alarma” ante situaciones importantes, como exámenes o eventos significativos. Sin embargo, advirtió que se vuelve problemática cuando bloquea a la persona y le impide enfrentar su día a día.
El psicólogo recordó que la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable, caracterizada por cambios personales, indefinición y presiones sociales. En este contexto, diferenció entre las “ansiedades objetivas”, relacionadas con el futuro académico, laboral o el acceso a la vivienda, y las “subjectivas”, vinculadas a la imagen corporal, las habilidades sociales o la percepción que los jóvenes tienen de sí mismos.
El papel de la familia en la gestión de la ansiedad
Durante el taller, se discutió también cuál debe ser el papel de las familias ante estas situaciones. Se presentaron ejemplos de comportamientos esperables, como irritabilidad, nerviosismo o cambios en el apetito antes de un examen, y otros que pueden ser señales de alerta, como utilizar el estrés como excusa para evitar responsabilidades cotidianas.
El psicólogo subrayó la dificultad que enfrentan muchos padres durante la adolescencia de sus hijos, una etapa en la que los jóvenes tienden a buscar modelos entre sus amigos en lugar de en la familia. Por ello, Royo destacó la necesidad de ofrecer más herramientas y formación a las familias para entender esta etapa. “Quizás cuando deberíamos tener cursos es para padres de preadolescentes”, concluyó, valorando la importancia de estos talleres para mejorar la comunicación y las habilidades parentales.






