La presión fiscal en Andorra se ha situado en el 28,4% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2025, lo que representa un aumento de 0,9 puntos porcentuales respecto al año anterior. Este incremento no se debe a un aumento generalizado de impuestos o cotizaciones sociales, sino principalmente al buen comportamiento de la economía andorrana, que ha experimentado un crecimiento significativo en la actividad, el empleo, los beneficios empresariales y las transacciones económicas.
La presión fiscal se define como la relación entre los impuestos directos e indirectos, así como las cotizaciones sociales, en relación al PIB nominal. En 2025, el PIB nominal creció un 6,6%, mientras que la recaudación de impuestos y cotizaciones aumentó un 10%. Esta diferencia explica el incremento de la ratio de presión fiscal observado este año.
Análisis del crecimiento
El ministro de Finanzas, Ramon Lladós, ha valorado positivamente estos datos, que aportan riqueza a las arcas públicas y permiten invertir en políticas públicas para reforzar el Estado del bienestar, beneficiando directamente a la sociedad.
Un análisis detallado de los ingresos revela que este aumento está estrechamente vinculado a la intensificación de la actividad económica, especialmente en el sector inmobiliario, así como al incremento del número de personas con altos ingresos. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en una mayor carga fiscal para los residentes.
Modificaciones fiscales y su impacto
Las recientes modificaciones fiscales aplicadas al sector inmobiliario son responsables de gran parte del aumento de la presión fiscal. En particular, el impuesto a la inversión extranjera en inmuebles, introducido en 2024, ha generado 19,2 millones de euros, un 41,2% más que el año anterior. Este tributo es soportado íntegramente por personas no residentes.
Asimismo, los ajustes en los tipos impositivos sobre las plusvalías inmobiliarias, especialmente para transacciones realizadas en un plazo inferior a dos años, han contribuido a un incremento significativo del impuesto sobre las plusvalías, alcanzando los 39,3 millones de euros, un 56,5% más que en 2024.
Resultados y recaudaciones
El elevado volumen de operaciones inmobiliarias ha llevado a un aumento en la recaudación del impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP), que ha alcanzado 17,7 millones de euros, un 52,4% más que el año anterior. Esta recaudación se divide en dos tercios a cargo de los comunes y el resto para el gobierno.
Por otro lado, el impuesto de sociedades ha incrementado su recaudación en 33,6 millones de euros, alcanzando un total de 141 millones de euros, lo que representa un 31% más que el año anterior. Este crecimiento se explica por los buenos resultados empresariales y la implementación del tipo mínimo efectivo del 3%.
Estabilidad fiscal para los residentes
Es relevante señalar que el aumento de la presión fiscal no es resultado de un incremento de los tipos impositivos para los residentes. En 2025, no se han aumentado los tipos del IRPF ni los tipos generales del Impuesto de Sociedades aplicables a las empresas residentes. Igualmente, se han mantenido las cotizaciones a la Seguridad Social y los tipos del IGI.
Por lo tanto, el aumento de la presión fiscal no se debe a que los ciudadanos o las empresas hayan pagado impuestos más altos, sino a que la economía andorrana ha generado más actividad, más empleo, más beneficios empresariales y un mayor número de transacciones.
En resumen, la presión fiscal del 2025 refleja una economía en crecimiento y creación de riqueza. El incremento observado responde principalmente al dinamismo económico del país y no a una carga tributaria mayor sobre las familias y empresas andorranas.






