La jornada de ATIDA destaca el papel del apoyo en donaciones y trasplantes de órganos

El vestíbul del Consell General fue el escenario de un acto organizado por ATIDA para conmemorar el Día Mundial de las Personas Trasplantadas. Se destacó la importancia del acompañamiento psicológico en el proceso de donación y trasplante, abordando los enfoques profesional y personal mediante testimonios y una mesa redonda centrada en la ética y los valores de la donación.
Mesa redonda sobre donaciones y trasplantes en el Consell General de Andorra
Acto de ATIDA en conmemoración del Día Mundial de las Personas Trasplantadas.

El vestíbul del Consell General ha sido el escenario este jueves de un acto conmemorativo por el Día Mundial de las Personas Trasplantadas, organizado por la Asociación de Trasplantados y Donantes de Andorra (ATIDA). La jornada se ha centrado en la relevancia de la donación y el acompañamiento psicológico en los casos de trasplante, abordando dos perspectivas fundamentales: la profesional y la personal.

Núria Gras, representante de ATIDA, inició el evento dedicando unas emotivas palabras en memoria de Toni Gamero, quien fue presidente de la asociación y falleció recientemente a causa de la leucemia que padecía.

Importancia de la donación y el acompañamiento

La mesa redonda celebrada durante el acto se enfocó en la trascendencia de la donación, la ética, la empatía y los valores que la sustentan, así como la colaboración entre Andorra y los países vecinos en la red de trasplantes. La doctora Chloë Ballesté, miembro del equipo de DTI Foundation, una organización sin ánimo de lucro, expuso que actualmente solo se está cubriendo el 10% de las necesidades reales de trasplantes a nivel mundial. A pesar de los avances en técnicas y concienciación, muchas personas que lo requieren aún no reciben la atención necesaria. Ballesté destacó que “la nueva misión no es solo salvar vidas, sino que hay mucho por hacer incluso después de la muerte; de una muerte pueden salvarse muchas vidas”.

Desde una perspectiva más personal, Elena Baez compartió su experiencia con gran sensibilidad, resaltando el apoyo de los equipos médicos y, sobre todo, de su familia. Baez ha vivido un proceso de dos años durante el cual se sometió a un trasplante de corazón y luego a uno de riñón, lo que, según afirmó, le ha permitido llevar una vida normal. “Las palabras de agradecimiento se quedan cortas; que alguien que ha perdido a un ser querido done para que yo esté aquí, ni gracias ni muchas gracias, todo se queda corto”, manifestó emocionada.

Testimonios y reflexiones

Por su parte, Loli Barrera, familiar de una donante, expresó su perspectiva sobre la donación. Barrera afirmó que la decisión de donar los órganos de su hermana fue inmediata: “no dudamos y lo haríamos de nuevo”. En relación al proceso de duelo tras la pérdida de un ser querido y la posterior donación, Barrera encontró consuelo al saber que “el corazón de mi hermana late en otra persona”.

El doctor David Paredes, coordinador de trasplantes del Hospital Clínic de Barcelona, enfatizó la necesidad de proporcionar apoyo permanente y acompañamiento a las familias de los donantes que han perdido a un ser querido. Subrayó que una estructura médica bien coordinada es clave para facilitar todo el proceso: “somos el sistema de contacto, el puente entre quien espera y quien sufre la pérdida”.

Durante la mesa redonda se discutió sobre la donación de órganos, aunque la doctora Ballesté señaló que el porcentaje de personas elegibles para ser donantes es considerablemente inferior al de quienes pueden donar tejidos. Mari Martínez, secretaria de ATIDA, mencionó que en Andorra ya se está trabajando en la donación de órganos y se están estableciendo protocolos para ampliar los tipos de donaciones que se realizan en el país.

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