Recorriendo los Pirineos: una experiencia espiritual siguiendo a san Josepmaria Escrivà

Durante un fin de semana, un grupo recorrió parte del camino que seguía san Josepmaria Escrivà durante la Guerra Civil Española al intentar huir a Francia. La experiencia se transformó en un ejercicio de superación y amistad, culminando en una misa y reflexiones profundas sobre la fe y el amor. Fue un viaje de conexión con la historia y la comunidad.
Grupo de personas caminando por un sendero en los Pirineos
Un grupo recorre los Pirineos siguiendo los pasos de san Josepmaria Escrivà.

Anant a la Casa del Corb, un grupo de entusiastas se embarcó en una travesía significativa a través de los Pirineos, siguiendo los pasos de san Josepmaria Escrivà durante la Guerra Civil Española. Este fin de semana, el objetivo fue recorrer parte del camino que muchos tomaron para escapar hacia Francia, comenzando desde Andorra.

La experiencia se tornó en un desafío de superación, convivencia y descubrimiento. Desde el inicio, el sendero presentó pruebas notables; atravesaron zonas cubiertas de “cortinas” de hilos llenos de orugas y enfrentaron el cansancio. Un momento crítico llegó cuando casi se quedaron sin agua, lo que les brindó la oportunidad de compartir lo que tenían y cuidar unos de otros, solidificando la amistad a través de pequeños gestos.

Un viaje de reflexión y espiritualidad

Finalmente, llegaron al barranco de la Ribalera, un lugar cargado de significado histórico. Allí, realizaron una pausa para contemplar el sitio donde san Josepmaria celebró misa en su camino hacia Andorra, un momento que invitó a la reflexión y a una conexión profunda con la historia.

En el regreso, y ya sin agua, se toparon con una fuente natural en Peramola, donde pudieron recuperar fuerzas. Además, la jornada incluyó un intento de asistir a misa; tras recorrer kilómetros sin éxito, compartieron su experiencia con el Mossèn Jordi, quien se ofreció a celebrar la misa. Sus palabras resonaron profundamente en el grupo: “Si sois aquí, es porque valoráis la misa.”

Momentos de alegría y aprendizaje

La vivencia también estuvo marcada por momentos de alegría, incluyendo juegos y risas, así como la sorpresa de asistir al campeonato mundial de motocross en Oliana, que contrastó con la solemnidad del viaje. Durante el fin de semana, tuvieron el privilegio de escuchar a Ramon, quien relató los eventos de 1937, ayudando a comprender mejor la historia que estaban reviviendo.

La experiencia culminó con una misa cantada en Pallerols, un lugar estrechamente vinculado a este episodio histórico. Este viaje resultó ser mucho más que una simple excursión; fue una lección de fortaleza y amistad, con la fe manifestándose en medio del esfuerzo y la convivencia.

Una vivencia que sin duda deja huella.