El mercado ha enfrentado otra semana de alta volatilidad, marcada por el repunte en los precios del petróleo, el cual está estrechamente relacionado con la escalada del conflicto en Irán. Todos los índices del mercado cerraron en negativo: el S&P 500 retrocedió un 1,6%, el Nasdaq Composite bajó un 1,3% y el Dow Jones perdió un 2,0%. Las acciones de pequeña capitalización siguieron una tendencia similar, con el Russell 2000 cayendo un 1,8% y el S&P Mid Cap 400 descendiendo un 2,0%.
El principal tema de discusión durante la semana ha sido la reacción del mercado ante los precios de la energía. El petróleo crudo experimentó fluctuaciones significativas, impulsadas por las noticias sobre el conflicto y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, cerrando finalmente con un aumento del 5,5%. Cada incremento en el precio del crudo ha generado presión sobre la renta variable, mientras los inversores reevaluaban las proyecciones de inflación. Al finalizar la semana, la confianza en que la Reserva Federal realice un recorte de tasas de 25 puntos básicos hacia 2025 se desvaneció.
Impacto en los sectores del mercado
El desempeño de los diferentes sectores del mercado ha reflejado en gran medida el impacto del aumento en los precios del petróleo. El sector energético fue el único que cerró en terreno positivo, con un avance del 2,1% durante la semana. Por otro lado, las áreas defensivas también mostraron una resistencia relativa: el sector de servicios públicos ganó un 0,4% y el de bienes de consumo básico apenas retrocedió un 0,2%. Sin embargo, la mayoría de los otros sectores enfrentaron dificultades. El sector financiero cayó un 3,4% debido al aumento de los rendimientos y a las renovadas presiones en los mercados de crédito privado, mientras que el sector industrial descendió un 3,2% afectado por el encarecimiento de los combustibles en las acciones del sector transporte. Además, el sector de bienes de consumo discrecional cayó un 3,0%, arrastrado por la debilidad de las empresas vinculadas a los viajes y de las constructoras de viviendas, en un contexto de aumento de las tasas hipotecarias.
En cuanto al sector tecnológico, tuvo un rendimiento ligeramente mejor que el mercado en general, pero también cerró a la baja. Este sector retrocedió un 0,8%, mientras que el de servicios de comunicación cayó un 1,2%. A un nivel más detallado, el desempeño mostró divergencias: las acciones de semiconductores demostraron resiliencia, con el índice PHLX Semiconductor subiendo un 1,8% en la semana, mientras que las empresas de software enfrentaron una constante presión vendedora, lo que resultó en una caída del 4,3% en el ETF iShares Expanded Tech-Software.






