La desaparición de Jean-Louis Pérez Pradere sigue sin respuesta oficial tras cinco meses.

Jean-Louis Pérez Pradere está desaparecido desde hace más de cinco meses. Su última localización confirmada fue en Kampala, Uganda, el 15 de marzo. A pesar de rumores de su posible aparición en Dubái, no hay confirmaciones oficiales. La investigación continúa sin respuestas claras.
Imagen exclusiva cedida a La Voz de Andorra (lavozdeandorra.ad)
Imagen exclusiva cedida a La Voz de Andorra (lavozdeandorra.ad)

¿Dónde está Jean-Louis Pérez Pradere?

La pregunta continúa sin una respuesta oficial. Han pasado más de cinco meses desde su última comunicación documentada y más de tres desde que una de sus hijas denunció su desaparición ante la Policía de Andorra. Durante este tiempo se ha dicho que estaba vivo, que había reaparecido en Dubái e incluso que el caso había terminado con un final feliz. Sin embargo, ninguna de esas versiones llegó a ser confirmada oficialmente por las autoridades.

La Voz de Andorra ha tenido acceso a documentación que permite reconstruir con mayor precisión sus últimos movimientos conocidos. No resuelve el misterio, pero sí obliga a corregir una parte importante del relato difundido hasta ahora.

El 28 de febrero de 2026 se emitieron a nombre de Jean-Louis Pérez Pradere dos tarjetas de embarque de EgyptAir. La primera correspondía al vuelo MS768 entre Barcelona y El Cairo. La segunda, al vuelo MS835 entre la capital egipcia y Entebbe, en Uganda.

Entebbe es el principal aeropuerto internacional de acceso a Kampala.

Los documentos muestran un itinerario con asientos asignados y facturación realizada. Por sí solos no permiten acreditar que el pasajero completara los dos vuelos, algo que únicamente podrían confirmar la compañía aérea y los controles migratorios. Pero existe una comunicación posterior que encaja plenamente con ese recorrido.

El 15 de marzo de 2026, después de que una persona de su entorno le preguntara si se encontraba en Andorra, Jean-Louis respondió a las 14.02 horas:

“Hola, estoy en Kampala Uganda.”

No se trata de una interpretación ni de una información atribuida a terceros. Es un mensaje enviado desde su cuenta personal y coincide con el destino reflejado en las tarjetas de embarque.

En una comunicación anterior también había escrito:

“Voy a Kampala. Luego Saudi.”

Aquellas palabras señalaban Kampala como destino inmediato y Arabia Saudí como posible siguiente etapa. Dubái no aparecía mencionado.

La documentación disponible permite, por tanto, establecer que la última localización comunicada directamente por Jean-Louis Pérez fue Kampala el 15 de marzo. Esto no equivale a una geolocalización técnica del teléfono, pero constituye un indicio documental sólido, coherente con los billetes emitidos quince días antes.

A partir de ese momento, el rastro vuelve a hacerse confuso.

Cuando la desaparición trascendió públicamente el 12 de mayo, las primeras informaciones situaban los últimos movimientos del empresario en el sur de África. Su teléfono no recibía mensajes y tampoco respondía a los correos electrónicos. Una de sus hijas había presentado una denuncia después de semanas sin conseguir contactar con él.

Un día después, el 13 de mayo, Altaveu publicó que el empresario había “reaparecido” en Dubái. El medio afirmaba que se encontraba sano y salvo y atribuía la información a fuentes conocedoras de sus movimientos. No aportaba, sin embargo, una confirmación procedente de la Policía de Dubái, de las autoridades migratorias de Emiratos ni del propio empresario.

La supuesta aparición fue reproducida rápidamente y durante unas horas el caso pareció resuelto.

Pero no lo estaba.

Ese mismo día, la Policía de Andorra aseguró que no disponía de ninguna confirmación oficial sobre su localización. La denuncia continuaba activa y se estaban realizando gestiones con Interpol y con las autoridades sudafricanas. Días después, las autoridades seguían sin dar por verificada la versión de Dubái.

Desde entonces no ha trascendido ninguna comparecencia personal de Jean-Louis Pérez, ninguna comunicación verificada por la Policía ni ningún anuncio oficial sobre el archivo de la denuncia.

La documentación conocida abre ahora una cuestión relevante. Si el último mensaje directo lo situaba en Kampala, ¿se trasladó después a Arabia Saudí, como él mismo había anunciado? ¿Pudo viajar a Dubái desde Entebbe? ¿O la referencia a Emiratos procedía de planes anteriores que terminaron interpretándose como una localización real?

Desde Entebbe existían conexiones directas con Dubái operadas habitualmente por Emirates, Uganda Airlines y flydubai. Sin embargo, durante aquellas semanas el tráfico aéreo se encontraba profundamente alterado por el conflicto en Oriente Medio.

El 28 de febrero, precisamente el día de los billetes de Jean-Louis, se produjeron cierres y restricciones del espacio aéreo en varios países de la región. Miles de vuelos fueron cancelados, desviados o reprogramados. Durante marzo, las compañías de Emiratos operaron con frecuencias limitadas y continuos cambios.

Que existieran vuelos entre Entebbe y Dubái demuestra que el desplazamiento era posible. No demuestra que Jean-Louis tomara uno de ellos.

Esa comprobación solo puede realizarse mediante los manifiestos de pasajeros, los registros de salida de Uganda, los datos migratorios de Emiratos o Arabia Saudí y las reservas emitidas a su nombre. Son datos que no tienen carácter público, pero que pueden ser solicitados mediante los mecanismos de cooperación policial internacional.

Y aquí aparece otra pregunta inevitable: ¿qué intervención tiene exactamente Interpol en este caso?

La Policía andorrana confirmó que estaba utilizando los canales de Interpol para intercambiar información con otros países. Eso no significa que Interpol dirija la investigación. El caso continúa siendo responsabilidad de la Policía de Andorra, que puede recurrir a su Oficina Central Nacional para solicitar comprobaciones a las autoridades extranjeras.

Tampoco se ha localizado una notificación amarilla pública a nombre de Jean-Louis Pérez Pradere.

Las alertas amarillas sirven para ayudar a localizar personas desaparecidas y comunicar su búsqueda a las policías y controles fronterizos de los países miembros. No obstante, Interpol aclara que no todas se publican en internet: algunas permanecen restringidas exclusivamente a las fuerzas de seguridad.

Por eso no puede afirmarse que no exista ninguna comunicación interna relacionada con Jean-Louis. Pero sí puede preguntarse por qué, tratándose de una desaparición internacional, con desplazamientos por varios países y sin una localización oficialmente confirmada, no existe una alerta pública que permita solicitar la colaboración ciudadana.

También sorprende que no se haya encontrado ninguna referencia al caso en los principales medios de Uganda ni en las comunicaciones públicas consultadas de su Policía. Si Kampala fue la última localización comunicada por el propio empresario, resulta razonable preguntarse qué gestiones se han realizado allí y si las autoridades ugandesas han recibido una solicitud formal para reconstruir sus movimientos.

No se trata de señalar culpables ni de alimentar teorías sin fundamento. Jean-Louis Pérez es una persona adulta, acostumbrada a viajar y libre de ausentarse voluntariamente. Es posible que decidiera interrumpir el contacto con su entorno. Pero también es cierto que una de sus hijas denunció su desaparición y que la Policía no confirmó públicamente que hubiera sido encontrado.

Ambas realidades deben poder convivir en una información rigurosa.

A día de hoy, los hechos que pueden sostenerse son pocos, pero claros: Jean-Louis disponía de billetes para viajar hasta Uganda el 28 de febrero; el 15 de marzo afirmó encontrarse en Kampala; había manifestado su intención de desplazarse después a Arabia Saudí; la versión que posteriormente lo situó en Dubái no fue confirmada por la Policía; y no consta públicamente que la denuncia haya sido retirada o archivada.

Todo lo demás necesita pruebas.

Quizá por eso la pregunta sigue siendo tan sencilla como inquietante:

¿Dónde está Jean-Louis Pérez y por qué, tantos meses después, nadie ha podido ofrecer todavía una respuesta oficialmente verificada?