L’última Enquesta de condicions de vida (ECV) correspondiente a 2025, publicada por el Departament d’Estadística, revela un notable incremento en el poder adquisitivo de la población y mejoras en los indicadores de bienestar. En particular, los ingresos por unidad de consumo han experimentado un aumento promedio del 10% en un año, pasando de 37.335 euros en 2024 a 41.085 euros en 2025. Esta cifra supera con creces el incremento del índice de precios de consumo (IPC) del 2,7% registrado en 2024.

La ministra de Presidència, Economia, Treball i Habitatge, Conxita Marsol, ha atribuido esta mejora a las políticas gubernamentales enfocadas en aumentar la capacidad adquisitiva, como las revisiones del salario mínimo, que superan el IPC, y la gratuidad del transporte público, que impactan directamente en el bolsillo de los ciudadanos.
Mejora en la propiedad y reducción de la pobreza
El porcentaje de personas que residen en hogares de propiedad ha aumentado en 2,7 puntos, alcanzando un 38,6% en 2025, en comparación con el 35,9% de 2024. Este aumento ha conllevado una reducción proporcional en el número de personas que viven en alquiler, que se sitúa en 61,4% en 2025 frente al 64,1% del año anterior.
Además, se ha observado una disminución en la población que enfrenta una sobrecarga de costos de vivienda, pasando del 13% en 2024 al 12,7% en 2025, lo que indica una mejoría en la situación habitacional de las familias.
Indicadores de pobreza y desigualdad
Los datos sobre pobreza también muestran avances, con una disminución en el porcentaje de población en pobreza severa, que ha bajado del 4,2% en 2024 al 4,0% en 2025. La pobreza relativa también ha disminuido, pasando del 8,8% al 7,7%.
En cuanto al riesgo de pobreza, ha mejorado notablemente, reduciendo el porcentaje del 16,4% en 2024 al 13,3% en 2025.
Desigualdad y privación material
Sin embargo, los indicadores de desigualdad presentan una evolución mixta. La ratio S80/S20, que compara los ingresos del 20% más rico con el 20% más pobre, ha mejorado, pasando de 7,1 a 6,6. Por otro lado, el Índice de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de ingresos, ha aumentado de 38,4 a 40,2, sugiriendo un aumento en la desigualdad.
En cuanto a la privación material severa, la tasa ha incrementado del 5% en 2024 al 7,3% en 2025, indicando que un mayor porcentaje de la población no puede satisfacer al menos cuatro de ocho necesidades básicas.
Comparativa con países vecinos
Al comparar con los países del entorno, se destaca que el umbral del 60% de la mediana de ingresos en Andorra, que marca la tasa de riesgo de pobreza, es notablemente superior al de sus vecinos: 17.703 euros frente a 13.445 euros en España y 14.275 euros en Francia. De este modo, el 13,3% de la población andorrana se encuentra por debajo de este umbral, mientras que en España, el porcentaje asciende al 19,5% y en Francia al 16,3%.






