La medicina familiar y comunitaria se erige como un pilar fundamental del sistema sanitario global. Esta conclusión fue destacada durante una mesa redonda que tuvo lugar el pasado martes, donde el doctor Albert Dorca y la doctora Roser Bellmunt abordaron la importancia de esta disciplina médica en el vestíbulo del Consell General, en el marco del Día Mundial de la Medicina Familiar y Comunitaria.
Los profesionales de la salud subrayaron que la medicina familiar exige formación en prácticamente todas las especialidades médicas. Asimismo, enfatizaron la relevancia del conocimiento continuo del paciente, destacando que este seguimiento permite reducir la mortalidad, las urgencias y las hospitalizaciones. Un estudio que abarcó a más de 4,5 millones de personas demuestra que, tras quince años de mantener al mismo médico de familia, la mortalidad de los pacientes se reduce hasta un 25% en comparación con aquellos que no disponen de un médico de referencia.
Retos de la medicina familiar en Andorra
Dorca y Bellmunt también discutieron los desafíos que enfrenta la medicina familiar y comunitaria, especialmente en el Principado de Andorra. Este país se enfrenta a una pirámide poblacional cada vez más envejecida, lo que conlleva un aumento en las necesidades de servicios médicos, junto a un notable crecimiento poblacional que exige más profesionales en el sector.
Ambos médicos aconsejaron una mejor planificación de los recursos humanos y un refuerzo de la medicina familiar y comunitaria, dado el profundo conocimiento que tienen sobre los pacientes y su contexto. Además, esta especialidad es capaz de abordar el 90% de los problemas médicos de la población utilizando solo el 20% del presupuesto destinado a salud, lo que evidencia una mejora en la salud pública.






