El Consell de Ministres ha validado la adquisición de 5.000 dosis de vacuna para inmunizar la cabana ramadera bovina y ovina del país, en respuesta al virus de la Febre Catarral Ovina, conocido como la malaltia de la llengua blava. Esta decisión, propuesta por el ministro de Medi Ambient, Agricultura i Ramaderia, Guillem Casal, se enmarca dentro de un plan de vacunación que busca proteger la salud animal en Andorra.
Plan de Vacunación y Prevención
La compra de estos vaccins sigue el plan de vacunación establecido por el Àrea de Vigilància de la Salut dels Animals de Renda del Ministerio, que se inició en 2024 tras la detección de un caso de la enfermedad en el país y la proliferación de la misma en naciones vecinas. Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, el virus tiende a reaparecer a través del mosquito transmisor, lo que hace prioritario mantener la cabana ramadera vacunada.
La pauta vacunal estipula que se administre una dosis a todos los ovinos a partir de un mes de edad y dos dosis a los bovinos, con la segunda dosis administrada 21 días tras la primera, comenzando a partir de los dos meses de edad. Los animales previamente vacunados recibirán una única dosis de recuerdo para mantener su inmunidad frente al virus.
Vulnerabilidad y Riesgos
Es importante recordar que la cabana ramadera de Andorra es especialmente vulnerable debido a su pequeño tamaño y al limitado número de cabezas de cada especie. La llegada del virus podría resultar en una grave afectación, generando una disminución rápida y considerable del ganado ovino y bovino. Por esta razón, se ha aprobado la adquisición de las 5.000 vacunas, con un coste total de 11.187 euros.
La malaltia de la llengua blava (MLB) afecta a los animales rumiantes y es provocada por un virus del género Orbivirus, que se transmite exclusivamente a través de vectores, en este caso, mosquitos. Estos vectores, al picar a los animales, actúan como agentes transmisores, convirtiendo a los animales infectados en reservorios del virus, lo que favorece la propagación de la enfermedad si no se implementan las vacunas necesarias. Cabe destacar que esta enfermedad es no transmisible a los seres humanos y no afecta la calidad sanitaria de la carne ni de otros productos destinados al consumo provenientes de los animales vacunados.






