¿Es prudente usar tecnología en las aulas si sus creadores la evitan para sus hijos?

La conferencia “Pantalles i Vida” del Dr. Francisco Villar, celebrada en Andorra La Vella, destaca que el uso de pantallas en las aulas no mejora el rendimiento académico y perjudica el bienestar emocional de los estudiantes. Se aboga por limitar la exposición a dispositivos digitales para proteger la salud y el aprendizaje de los niños.
Retrato de Maria Àngels Aché, consellera general de Concòrdia
Maria Àngels Aché, consellera general, durante la conferencia 'Pantalles i Vida'.

Si un fabricante de alimentos no alimenta a sus hijos con sus propios productos, ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros? Esta es la inquietante pregunta que surge ante la elección de muchos trabajadores de Silicon Valley, quienes optan por escuelas que prohíben el uso de pantallas y ordenadores para sus hijos.

La reciente conferencia “Pantalles i Vida”, impartida por el Dr. Francisco Villar en Andorra La Vella, expuso un hecho alarmante: la introducción masiva de pantallas en las aulas no ha mejorado el rendimiento de los estudiantes. Por el contrario, investigaciones recientes indican que el uso de dispositivos digitales en entornos educativos no solo falla en potenciar el aprendizaje, sino que obstaculiza la atención sostenida, reduce el rendimiento académico y afecta negativamente el bienestar emocional de los alumnos.

Recomendaciones y evidencias científicas

Las sociedades pediátricas internacionales sugieren evitar el uso de pantallas hasta los seis años. Siguiendo esta recomendación, las aulas de educación infantil deberían estar libres de dispositivos digitales. Además, el tiempo de exposición a pantallas en edades posteriores debería ser equilibrado entre el hogar y la escuela, siendo el ámbito educativo el que se puede regular de manera efectiva.

Este escenario nos brinda una oportunidad única para proteger a los niños en el entorno donde realmente podemos influir: las aulas. Si bien es cierto que se han realizado inversiones significativas en infraestructura tecnológica en las escuelas, revertir esta tendencia no es una decisión sencilla, pero la salud y el aprendizaje de nuestros jóvenes deben primar sobre cualquier inversión económica.

Un cambio necesario en la educación

Eliminar los dispositivos digitales de las aulas de educación infantil no debe verse como un retroceso, sino como un acto de responsabilidad que ya han comenzado a implementar otros países. Las evidencias científicas deben ser la base sobre la que se construya el futuro educativo. La responsabilidad de educar a las futuras generaciones es demasiado importante como para dejarse llevar por inerciales o inversiones pasadas.

Andorra tiene la oportunidad de aprender de errores propios y ajenos, y de centrar su política educativa en la salud y el desarrollo de los niños. Preparar a nuestros hijos para el mundo digital exige, primero, una sólida formación analógica: aprender a leer, escribir, reflexionar y socializar sin depender de dispositivos tecnológicos.

Maria Àngels Aché Feliu, consellera general de Concòrdia