El pasado 20 de enero, Sant Julià de Lòria se sumergió en una de las festividades más emblemáticas del calendario tradicional: la celebración de San Sebastián. A pesar de las inclemencias del tiempo, como lluvia y viento, el ambiente festivo se mantuvo intacto.
La jornada comenzó con la misa y la asamblea anual de la Germandad de San Sebastián, pero el verdadero centro de atención fue, una vez más, la escudella. Desde primeras horas de la mañana, los fogones estuvieron en constante actividad, ofreciendo hasta 2.700 raciones de este plato que va más allá de la gastronomía, simbolizando la unión y el legado de la tradición en la localidad.
Preparativos para la celebración
Los preparativos, no obstante, comenzaron mucho antes. La noche del lunes, los miembros de la Germandad se dedicaron a ultimar los ingredientes necesarios, que incluyeron 255 kg de verduras y 465 kg de carne. A las cinco de la mañana, se encendieron las ollas, dando inicio a una cocción lenta y constante, fiel a la receta tradicional.
El cónsul mayor, Cerni Cairat, expresó su reconocimiento hacia la labor desinteresada de los cerca de 50 miembros de la Germandad, así como la masiva respuesta de la ciudadanía. Cairat destacó el apoyo del Comú para garantizar el futuro de esta celebración, con la incorporación de nuevas ollas que facilitarán la continuidad de esta tradición centenaria.






